
Uno de los mayores dolores en planta no es la capacidad instalada, sino los tiempos muertos.
Cambiar de formato, ajustar parámetros o limpiar el equipo puede convertirse en una operación lenta, dependiente y propensa a errores.
Y cuando eso pasa varias veces al día, el impacto ya no es pequeño.
Muchas veces se normaliza, pero vale la pena preguntarse:
¿cuánto tiempo de tu turno realmente se va en producir… y cuánto en preparar para producir?
Ahí es donde empiezan a aparecer las verdaderas oportunidades de mejora.

