En la manufactura farmacéutica, los defectos rara vez aparecen de forma aislada.
Muchas veces, lo que se detecta en el tableteado o recubrimiento tiene su origen en una etapa mucho anterior: la granulación.
El paso de un granulado a una tableta funcional implica una cadena de variables altamente interdependientes.
Cuando la granulación no es consistente, pueden aparecer problemas como:
- Flujo irregular hacia la compresora
- Variabilidad en peso y dureza
- Capping o laminación
- Defectos en el recubrimiento
Esto ocurre porque el proceso no está desacoplado: cada etapa hereda las condiciones de la anterior.

Por eso, intentar corregir estos problemas únicamente en compresión suele ser insuficiente.
En Grupo Rasch, junto con aliados como Romaco, abordamos estos retos desde una perspectiva integral del proceso.
No se trata de optimizar equipos de forma aislada, sino de asegurar que cada etapa —desde la granulación hasta el recubrimiento— esté alineada para garantizar estabilidad y reproducibilidad.
Porque en la manufactura farmacéutica, los defectos no aparecen al final…
solo se hacen visibles ahí.

