En planta, cuando hay variaciones en peso o inconsistencias en el llenado, lo primero que se cuestiona es la formulación.
Pero muchas veces, el verdadero problema está en cómo se está manejando el producto en el proceso de empaque.
Cambios en densidad, comportamiento del polvo o fluidez del líquido pueden generar desviaciones que terminan en desperdicio, reprocesos o incluso rechazos.
La pregunta clave no es solo qué estás empacando, sino:
¿tu sistema está preparado para adaptarse a cómo se comporta realmente tu producto?


